domingo, 3 de febrero de 2013

4º capitulo nº3

Bien bien, estamos llegando a la parte caliente del capítulo, eso está bien. Pero antes de nada dejadme deciros que enero de 2013 ha sido el tercer mes con mas visitas con 784, algo que en vistas de que en diciembre de 2012 no se llegó a las 500, es un progreso considerable. Pero bueno en fin, no me enrollo más que estareis deseando que pasará con la mano derecha de Eragon:



El tono de voz de la dragona era a la vez una orden y una sugerencia. Este encerraba un gran misterio, terrorífico, y una vez más Eragon se encontró ante la misma decisión que se le había presentado treinta y nueve años antes. De nuevo, una frase volvió a su cabeza “La ignorancia es la felicidad” Y una vez más Eragon fue incapaz de resistir la tentación. Poco a poco, su mano derecha fue acercándose, hasta quedarse a la altura del pecho, en todo ese tiempo sus ojos no se apartaron de los de la dragona, que no se movió durante todo el proceso. Entonces lentamente, sus ojos se despegaron de la dragona y descendieron despacio hacia donde estaba la mano. Unos centímetros antes de llegar a ella, un pensamiento terrorífico se le cruzó por la cabeza y por primera vez en mucho tiempo, Eragon sintió miedo, mucho miedo, pero no se detuvo y siguió bajando. Lo que vio le dejó sin respiración, sus peores temores se habían hecho realidad, Eragon se desplomó, varias veces se frotó los ojos porque no podía creer lo que veía, las lagrimas le cayeron por el aterrado rostro. “No puede ser, no puede ser” se decía el chico una y otra vez pero era cierto. Una última vez se miró la mano y una vez más se cercioró de que era verdad. Allí en la palma de la mano derecha, donde antes había estado su gedwëy ignasia, una mancha difusa le emborronaba la mano. “Brisingr” dijo y una pequeña llama le apareció encima de la mano pero la gedwëy ignasia no brilló, en vez de eso la palma de la mano se le iluminó un poco, Eragon apagó la llama, era cierto, había dejado de ser un jinete. Entonces Saphira prosiguió:

-          Un dragón que echa a volar nunca vuelve, Eragon Asesino de Sombra y yo me he alejado ya bastante del suelo. He roto nuestro vínculo, ahora soy un dragón salvaje, y un dragón salvaje no responde ante nadie. Me da igual si ya has encontrado la llave o no, me has hecho daño, me da igual que hayas sido mi compañero, con tu hechizo podrías haberme matado, y yo te pagaré con la misma moneda. Lucharemos a muerte y uno de los entrará en el vacío. No pienses que voy a tener piedad de ti por lo que fuiste, nuestros caminos se han separado y nunca volverán a unirse.

No se cual os ha dejado con mas intigra, ¿este o el anterior trozo? ;)

Bueno sea cual sea, os deseo a todos una buena semana.

A dios

domingo, 27 de enero de 2013

4º capitulo nº2

Tras ver que la ultima entrada tuvo una repercusion positiva bastante notable, proseguiré colgando cosas del epílogo durante algún tiempo má sy pospondré lo que tenía pensado para más tarde. estoy trabajando en un nuevo relato corto, que espero que os guste a todos, pero ni está revisado, ni acabado ni empezado en realidad, pero se tengo la sensación de  que lo escribiré deprisa y no habrá que esperar mucho. Pero bueno eso ya se verá. Os dejo el siguiente párrafo del epílogo:

Eragon puso fin al hechizo, este se había cobrado su precio, las reservas de Aren se habían agotado por completo, las de Brisingr  casi  también, pero las suyas apenas habían sufrido una pequeña perdida.

El jinete no pudo evitar sonreír, había logrado su objetivo, en cuanto Saphira tocase el suelo la diría que lo sentía, que había sido un imbécil, que no quería separarse de ella… todo lo que fuese necesario para que la dragona volviese a su lado, pero para eso aun quedaban un par de minutos, así que se sentó y empezó a calmar su corazón con los ejercicios que Oromis le había enseñado hace ya tanto tiempo.

Saphira estaba apenas a unos veinte metros por encima del suelo, Eragon se fue levantando, los ejercicios de relajación no habían tenido un efecto completo pues él seguía un poco acelerado, pero estaba mucho más relajado que cuando acababa de realizar el hechizo. Además había extraído algo de energía de las plantas de alrededor y ahora sus reservas estaban completas, no sabía por que pero tenía la sensación de que las necesitaría. En ese momento el sol apareció por el horizonte e iluminó la gran ciudad de los jinetes. Al fin la dragona tocó el suelo, Eragon corrió a abrazarla, olvidado cualquier tipo de precaución, pero cuando estuvo al alcance de ella, la garra de la dragona se alzó y de una patada  lo empotró contra la pared del pabellón, una patada como esa podría haber matado a un ciervo, pero gracias a sus escudos, a Eragon no le paso nada. Este lo tomó como una especie de castigo por lo que había  hecho. La segunda vez no fue mejor de la primera, en cuanto Eragon se acercó demasiado a la dragona, un coletazo lo mandó contra la pared del castillo de Murtagh. Entretanto, los demás jinetes habían llegado, pero no hacían nada por ayudar a Eragon, se quedaban fuera de la especie de jaula que formaba la plaza. Una vez más Eragon se dispuso a repetir la operación pero un rugido de la dragona le hizo detenerse a la vez que una potente voz le gritaba fuera de las murallas defensivas que Eragon tenía la mente:

-          ¡¡¡No lo intentes de nuevo!!! – Además el mensaje llevaba una especie de mensaje secundario que le decía que le abriese la mente porque quería hablar con él y que prometía que no le atacaría mentalmente. Eragon accedió y abrió su mente a la de la dragona y sus mentes se fundieron de nuevo, pero Eragon supo que no era la misma con la que anteriormente estuvo unido, algo había cambiado pero no sabía el que, haciendo acopló de valor preguntó.- ¿Por qué has hecho eso?

-          Mírate la mano derecha.
 
Cavilad sobre el significado de esa frase, jejejejejejejejejejejeje.
Adios

domingo, 20 de enero de 2013

4º capitulo Dragón ¿y jinete?

Un título extraño y sugerente... Como ya dije la semana anterior este es uno de los capítulos más emocionantes del epilogo y probablemente el más arriesgado. Si es posible me gustáría que me dijeseis si me he tirado muchos triples o no, pero bueno para eso primero hay que leer, las primeras líneas del 4º capítulo:


Era ya de noche cuando Eragon divisó Vroengard, y agradeció advertir que aún quedaban algunas luces encendidas, pero que se iban apagando rápidamente. Cuando llegó a la muralla exterior apenas una docena de luces seguían encendidas, pronto partirían, entonces Eragon aceleró aún más el paso, las calles se sucedían sin orden y Eragon no sabía en que dirección iba, simplemente se guiaba por el instinto de llegar hasta donde estaba Saphira. Por fin llegó a la muralla exterior, donde los principales edificios se alzaban: La escuela, el pabellón donde se reunían y los dos castillos de Eragon y Saphira y Murtagh y Espina. En medio de todos los edificios una gran plaza, en medio de la plaza una fuente que representaba un dragón escupiendo agua. Izquierda, izquierda otra vez, derecha y después todo recto. Eragon  llegó por fin a la plaza, pero llegó tarde. Él alzó la vista hacia el cielo, como era de noche, incluso con su vista de elfo le costó distinguirlos: unos cincuenta dragones volaban en dirección noroeste hacia Ilirea, a la cabeza un dragón rojo con su jinete con otro azul sin el suyo.

A pesar de que estaban demasiado lejos, Eragon no se rindió, y con el tono más alto y fuerte que pudo encontrar, lanzó su grito mental contra todo lo que le rodeaba: ¡¡¡Saphira!!! El efecto fue gigantesco toda forma viviente giró la cabeza hacia Eragon, la fuerza con la que había gritado habría sido capaz de derruir un castillo entero. Todos los dragones y jinetes volvieron la cabeza, todos menos uno, el inmenso dragón azul no se inmuto y siguió volando hacia delante, lo que hizo que también lo siguiesen los demás. Entonces, Eragon desesperado, hizo lo último que podía, intentó recordar todas las palabras de un hechizo que había aprendido en uno de los libros de la biblioteca de Galbatorix, era tremendamente complicado y se había realizado muy pocas veces y de esas pocas veces solo una persona había sobrevivido ya que requería mucha energía. Sabiendo que esta vez no podría contar con las enormes de Saphira, Eragon contactó entonces con sus dos únicos aliados reales en aquel momento Brisingr y Aren. La cantidad de energía que había en esos objetos era mayor de la que podían contener un centenar de magos poderosos, pero sabía que quedaría completamente extinguida la de los objetos y probablemente la suya. Aun así no se echó atrás, pues era la única manera de llamar la atención de la dragona y para él la vida no merecía la pena sin ella. Entonces, Eragon pronunció rápidamente las palabras del hechizo “Naina du hvitrun né hvirt allör” “Crea un rayo de luz azul” En cuanto Eragon terminó la palabra allör un enorme rayo de luz azul brotó de la palma de su mano, la noche despareció y todo se tintó de un color azul igual al del color de las escamas de Saphira. Conforme el rayo de luz crecía hacia arriba, más rápidamente se consumían las fuerzas de Brisingr y Aren, y finalmente él también tuvo que aportar algo de su energía. El hechizo consistía en crear un rayo de luz que poseía el mismo brillo que los del sol y tenía la peculiaridad de que el rayo de luz podía ser del color que eligiese el mago. Además, el hechizo era tremendamente destructivo, si el rayo llegase a tocar un árbol podría desintegrarlo al instante. Pero Eragon calculó mal al lanzar el hechizo y en vez de que el rayo quedase justo delante de Saphira, le acertó directamente en el estómago. La dragona dio un rugido de dolor e inmediatamente se apartó del rayo, cuándo identificó el culpable de lo que le había causado tanto dolor y le había disminuido tanto su energía mediante los escudos, sin los cuales no habría sobrevivido al ataque, se lanzó hacia el suelo a despedazar a su oponente.

Por cierto el primer día del año fue el que más visitas tuvo de este mismo con 56, GRACIAS A TODOS porque ayer se llegaron a las 7000 VISITAS.

Hasta la semana q viene.